Pueblos de Madrid: Boadilla del Monte

En el Suroeste de la Comunidad de Madrid, a aproximadamente 14 kilómetros de la capital, encontramos la localidad de Boadilla del Monte, atravesada en parte por el río Guadarrama, lindando con los municipios de Majadahonda, al Norte, Pozuelo de Alarcón, al Este, Villaviciosa de Odón, al Sur, y Brunete, al Oeste, y rodeada de unas 750 hectáreas de bosques incluidos en el catálogo de Montes Protegidos de la Comunidad de Madrid.

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Sinopsis Histórica

El vocablo Boadilla deriva de Bobadilla, diminutivo de Bobada, “lugar de pasto o paso de bueyes” (del latín bos bovis, buey). Durante la Edad Media fue un nombre de uso tan común, que aún hoy en día numerosos lugares y municipios de la geografía española lo conservan: Boadilla de Salamanca, de Rioseco, del Camino, del Monte, etc. Bobadilla de la Rioja, del Campo, de Alcaudete, de Antequera, de Granada, de Logroño, etc. Evidentemente con un nombre tan genérico, se necesita otro vocablo mediante el cual poder diferenciar unos lugares geográficos de otros y por razones más que evidentes, este municipio adquirió la terminación del Monte.

Las primera referencias históricas sobre Boadilla del Monte se encuentran en los diplomas del 28 de julio y del 12 de diciembre de 1208, mediante los cuales Alfonso VIII trazaba la divisoria entre las comunidades de Segovia y Madrid. En estos primeros documentos se utilizan las palabras Bobadiella y Bobadella, en otros posteriores se utilizan Bobadilla y Bovadilla y ya en la edad moderna nuestro municipio pasa a denominarse Boadilla del Monte.

A principios del siglo XVI la localidad era ya conocida por el nombre de Boadilla del Monte y formaba parte del alfoz madrileño. En 1576 contaba con unos 70 vecinos (entre 200 y 300 habitantes), pasando a ser aldea de Madrid y señorío de realengo (dependiente del Rey en su organización política).

En 1625, Felipe IV, ordenó que se procediera a la venta de las poblaciones de 20.000 de sus vasallos, como consecuencia del mal estado de la Hacienda a su llegada al trono. De la operación se encargaron los banqueros italianos Octavio Centurión, Carlos Strata y Vicencio Squarzafigo. Las tierras de realengo en venta, entre las que se encontraba Boadilla del Monte, se vendían “con su jurisdicción alta y baja, mero y mixto imperio, señorío, vasallaje, bienes mostrencos, penas de Cámara y Justicia”, es decir con el conjunto de derechos señoriales.

El señor tenía derecho a hacer justicia y a percibir multas, a heredar los bienes no heredados por falta de sucesores y a recibir tributos de sus vasallos. Pero la justicia señorial se enfrentaba con los funcionarios reales, y los tributos, que desde el siglo XVI no representaban una pesada carga para los campesinos, no suponían ingresos regulares muy sustanciosos para el señor. Con frecuencia, el rey cedía también la percepción de las alcabalas, que reportaban ingresos superiores.

El Marqués de Belmonte, había pretendido comprar las villas de Boadilla del Monte, Alcorcón y Carabanchel de Arriba, pero el rey solo le permitió la compra de Boadilla. El señorío que en 1576 contaba con 70 vecinos y producía 12.000 fanegas de trigo, ganado y vino, no tenía más que 45 vecinos en 1627. El marques compró Boadilla por 2.493.048 maravedís, compró también la exención perpetua de la jurisdicción de los alcaldes de Casa y Corte en 1630 y diez años más tarde continuó ampliando el señorío con nuevas compras de diversos bienes.

En 1643, se produce la visita del infante Baltasar Carlos a la ermita de San Babilés, patrón de los niños enfermos, pues a sus 14 años se hallaba aquejado de gran debilidad y grandes fiebres. Su muerte se produjo dos años después, tras la cual, se supo que la causa de las fiebres fueron las relaciones que mantuvo el infante con cierta meretriz, agravadas por las sangrías que le aplicaron los médicos. Pedro de Aragón, ayo del infante y conocedor de sus correrías, fue desterrado por no haber rebelado a los médicos la causa de su mal.

Tras la muerte del Marques de Belmonte en 1649, su hijo Jaime Manuel de Cárdenes (marques de Belmonte, duque de Maqueda y Nájera), se vio obligado a vender el señorío de Boadilla (para pagar sus deudas), a José González de Uzqueta, gobernador del Concejo de Castilla. La venta se produjo el 20 de diciembre de 1652 por la cantidad de 73.324 reales de plata (o sea 109.986 reales de vellón o 3.739.524 maravedís).

Felipe IV, en agradecimiento a los servicios prestados por José González, prohibió terminantemente cazar en el territorio del señorío, lo que suponía un atentado contra los derechos de los campesinos de Boadilla del Monte. Al igual que sus predecesores, José González, continuó extendiendo el señorío: compró nuevas tierras y las alcabalas. En su testamento, en 1667, funda un mayorazgo con todos sus bienes, en especial los de Boadilla del Monte.

Tras la compra, en 1761, del mayorazgo de Boadilla por parte del infante Luis Antonio de Borbón, este encarga al arquitecto Ventura Rodríguez la construcción de un palacio de estilo Neoclásico (1763-1765) en Boadilla del Monte.

Entre 1772 y 1785 fue compositor de cámara del Infante Luigi Boccherini, conocido por sus obras de música de cámara y por haber sido uno de los primeros grandes virtuosos del violonchelo.

Entre 1766 y 1775 el pintor Paret y Alcázar además de granjearse la protección del infante don Luis le preparaba las continuas correrías amorosas que acabaran apartando a ambos de la corte.

En 1776 el infante se casa morganáticamente con María Teresa Vallabriga y se gana el destierro definitivo de la corte.

Entre 1783 y 1785 Francisco de Goya frecuenta la corte del infante, realizando retratos y cazando (a veces como pago) con don Luis. A partir de entonces, los personajes ilustrados de la corte, descubren el talento de Goya y comienzan a encargarle retratos.

Tras la Guerra civil de 1936, en la que Boadilla sufre importantes daños, se reconstruye el pueblo en el mismo emplazamiento.

Recursos Turísticos

Palacio y Jardines del Infante Don Luis de Borbón

Palacio Infante Don Luis (11)

 

El arquitecto encargado de su construcción sería Ventura Rodríguez, comenzando en 1763 y finalizando en 1765. Y aquí se trasladará el infante don Luis, trayendo consigo a un numeroso grupo de trabajadores que se instalaron en Boadilla con sus familias, por lo que la población creció considerablemente en apenas un tiempo. En la parte baja de los terrenos donde está el palacio, se instalaron las huertas, las cuales abastecían de los alimentos frescos necesarios, mientras que los bosques eran utilizados, además de para cazar, para la obtención de madera, que era vendida a la Real Fábrica de Salitres de Madrid, lo cual ayudaba al mantenimiento del lugar.

Escudo Palacio del Infante Don Luis (2)

Ventura Rodríguez construiría un edificio grandioso, pero de formas sencillas, con una planta rectangular formada por tres cuerpos y una fachada en la que destacan los elementos decorativos de estilo neoclásico, como las cornisas de las ventanas, o las columnas. Si se mira desde la fachada principal, se pueden distinguir tres plantas, siendo cuatro si se observa desde la parte posterior, donde se encuentra el jardín, ya que se construyó un semisótano que desde esta fachada, por la que se accede a él, se ve completo. En la fachada frontal se abren tres puertas, estando la principal, en el centro, flanqueada por pares de columnas que sustentan un balcón a cuyos lados hay sendas columnas más pequeñas y queda rematado por un frontón semicircular. En cuanto a las dos puertas laterales, la de la izquierda es un acceso de servicio, mientras que la de la derecha da paso directo a la Capilla, de la que hablaremos más adelante. Dos torreones se alzan sobre estas dos puertas: el izquierdo, acoge una escalera de servicio, mientras que el derecho esconde bajo él la bella cúpula de la mencionada Capilla. Por último, los dos cuerpos que sobresalen a ambos lados del palacio cuentan con una cubierta cada uno que servía de terraza a las habitaciones de la primera planta.

Cabe mencionar, igualmente, que el conjunto palaciego contaba con otras construcciones, como una noria, un lagar, un molino y un Pabellón de Aves, también conocido como “el Gallinero del Palacio”.

En lo que concierne a los jardines, éstos eran dos, más los terrenos destinados a huertas. El primero de ellos era el principal, contiguo al palacio, y se decoró, además de con otras numerosas especies vegetales, con macizos de boj que trazaban unas geometrías de influencia claramente italiana, decoración que hoy se intenta rescatar. Aquí fue donde se instaló la llamada Fuente de las Conchas, que en la actualidad podemos ver en los Jardines del Campo del Moro del Palacio Real de Madrid.

Con el estallido de la Guerra Civil en 1936, el conjunto palaciego, al igual que el resto del pueblo de Boadilla, sufrirá los desastres de la contienda. El edificio será usado por el General Varela como puesto de mando del bando nacional, siendo más adelante hospital de sangre. En este período, el palacio se verá gravemente expoliado, pues desaparecería casi todo su mobiliario, objetos de arte, y algo tan valioso para su historia y la de Boadilla como el archivo familiar y una gran cantidad de recuerdos del Infante Don Luis; además, el techo de la parte central quedaría destrozado, mientras que los jardines serían destruidos por un incendio.

Fuente de las Conchas

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Fuente del siglo XVIII situada en las inmediaciones del Palacio del Infante Don Luis y atribuida a Ventura Rodríguez.

Presenta planta cuadrada formada por tres cuerpos principales de granito y otros dos laterales de ladrillo, separados todos ellos por pilastras planas rematadas por capiteles toscanos.

Los cuerpos principales presentan hornacinas formadas por veneras de cuarto de esfera en las que hay instalados unos mascarones por cuyas bocas caen las aguas de unas pilas. De ellas, dos se ubican en la hornacina central y una en cada una de las laterales. Las hornacinas laterales son de menos tamaño que la central, alcanzando la altura de la misma mediante unos tarjetones planos hundidos.

La fuente está rematada por una cornisa corrida, con leves anuncios barrocos sobnre una base desornamentada propia del gusto herreriano. El vaso de la fuente está construido por una concatenación de sillares de granito formando dos cuartos de círculo, en los laterales, unidos entre sí por un frente recto.

Se sabe que la fuente servía de depósito del palacio y que conectaba directamente con su cocina. La parte posterior de la fuente alberga un aljibe.

La fuente fue declarada Paraje Pintoresco el 26 de febrero de 1974, como parte del Palacio.

Convento de la Encarnación

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Fundado en el año 1670 por Doña María de Vera Varco y Gasca y su esposo Don Juan González de Uzqueta y Valdés. La construcción tanto del convento como de su Iglesia finalizó en 1674. De factura sencilla, está realizado con fábrica de ladrillo, siguiendo el estilo que podemos ver en otras obras carmelitas, así como su disposición interior, donde las diferentes estancias se organizan alrededor de un claustro de pequeñas dimensiones.

Las primeras carmelitas que habitaron el convento llegaron a Boadilla procedentes de Alcalá de Henares y continuó funcionando a lo largo de los siglos hasta que durante la Guerra Civil Española, tuvo que ser evacuado, siendo las monjas enviadas a otros conventos. Tras la contienda, y una vez que los daños en el edificio fueron reparados, regresaron a él para quedarse unos treinta años más. Sin embargo, el inmueble iba sufriendo las consecuencias del paso del tiempo, y a mediados de los años 70 del pasado siglo XX, las religiosas no tuvieron más remedio que abandonarlo, instalándose entonces en un moderno edificio que se levantó cercano a éste, donde aún continúan y al que fueron trasladados los restos de los fundadores desde la cripta de la Iglesia del antiguo convento.

Ya vacío, fue cayendo en el abandono hasta llegar a un estado ruinoso. Sin embargo, en 1998, un acuerdo entre la Comunidad de Madrid y la Diócesis de Getafe permitió que comenzaran las obras para su rehabilitación, dirigidas por el arquitecto José Ramón Duralde y contando además con la inversión para su restauración de una empresa privada que, a cambio, utilizaría el edificio como hotel y lugar de celebración de banquetes y toda clase de eventos que aún en la actualidad continúa en activo.

La iglesia de fachada barroca, que se presenta con la austeridad propia del barroco madrileño, se abre la única puerta de entrada con que cuenta. Se trata de una portada adintelada realizada en piedra sobre la que se sitúa una hornacina enmarcada en sendas pilastras y que acoge un relieve de alabastro en el que se representa el misterio de la Encarnación; todo ello queda rematado por un frontón triangular adornado en su parte superior por tres bolas, dos laterales y una central. Sobre esta portada, se abre una ventana, mientras que a los lados se sitúan los escudos de los fundadores del convento. Una espadaña alberga las dos campanas del templo. La de mayor tamaño, de bronce, fue encargada por el párroco Don Aquilino Sevilla y Díez en 1881 a Arcos y compañía, en Guadalajara, y presenta una inscripción que reza “Maria Regina sin labe concepta. Ora pro nobis”. Por su parte, la más pequeña es de bronce y plata, y se trata de una refundación realizada en el año 2000 por orden de Don Julio Rodrigo ya que la anterior, de 1813, no se encontraba en buen estado; también tiene una leyenda, que en este caso dice “Ntra. Sra. De los Dolores Me fecit. Campanas Rivera, Montehermoso (Cáceres)”.

Iglesia de San Cristobal

Iglesia Parroquial de San Cristobal (2)

Aunque no se sabe la fecha exacta en que fue construida, Paloma Olmedo cita en su libro un documento fechado en 1427 y en el que el templo es mencionado, por lo que podemos pensar que fue levantado antes de ese año, y se cree que su origen lo podríamos hallar alrededor de los siglos XIII-XIV, tratándose, pues, de una Iglesia de estilo mudéjar, muestra de lo cual tenemos el ábside y la torre-campanario, los elementos más antiguos del templo, de ladrillo y mampostería. La torre es de base maciza, lo que apuntaría a una posible reutilización de una primitiva atalaya árabe; cuenta con un cuerpo de campanas de ladrillo en el que se abren dos vanos en cada lateral, con forma de arcos de herradura y enmarcados en un alfiz; una cornisa de sencilla factura y un tejado a cuatro aguas rematan el campanario.

En el exterior, cuenta con un atrio lateral formado por una arcada de ladrillo y realizado en la reforma que de la Iglesia hizo en 1944 el Servicio Nacional de Regiones Devastadas y Reparaciones, obras que, si bien recuperaron el dañado templo, también desfiguraron su apariencia original. El acceso, en cambio, lo haremos por los pies de la nave central, a través de una sencilla portada cubierta con un pequeño tejadillo de madera y tejas.

Ya en el interior, nos encontraremos con una planta de cruz latina de tres naves, una central más amplia y dos laterales más estrechas, que quedan divididas entre sí por pilares y grandes arcos de medio punto. La cabecera, por su parte, resulta sorprendentemente grande respecto al tamaño del templo en su conjunto, por lo que se piensa que pudo ser ampliada tras su primera construcción.

Colección Banco Santander

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Fruto de la labor de coleccionismo desarrollada a lo largo de más de 150 años, la Colección Banco Santander está compuesta por piezas procedentes de las diversas entidades financieras que se han ido integrando en lo que hoy constituye Banco Santander.

Sus fondos abarcan un amplio periodo histórico que se extiende desde el siglo XVI hasta nuestros días y entrs sus obras se encuentran las de grandes maestros del arte. Si bien el núcleo principal de la Colección está compuesto por pintura, con piezas realizadas por grandes figuras de la historia del arte como El Greco, Zurbarán, Van Dyck, Tintoretto, Rusiñol, Mir, Picasso, Tàpies o Barceló, cuenta tambien con interesantes ejemplos de escultura (Eduardo Chillida, Richard Serra, Anish Kapoor, Juan Muñoz, Cristina Iglesias, Richard Deacon o Dan Grahan) y un  importante apartado de artes decorativas del siglo XVI al XVIII (cerámicas y muebles antiguos). Además, posee una completa colección numismática, con monedas y billetes que ofrecen un singular recorrido por la historia de España.

Todo ello hace de ésta una de las mejores y más completas colecciones privadas de nuestro país, al tiempo que refleja la sensibilidad artística y la labor de mecenazgo de las entidades que la crearon.

Desde marzo de 2006, y con excepción de los periodos en que se celebran exposiciones temporales de grandes colecciones privadas de arte contemporáneo, cerca de doscientas obras de la Colección Banco Santander se exponen en la sala de arte de la ciudad financiera en Boadilla del Monte, Madrid.

Con una superficie de 2800 metros cuadrados y una altura de 5 metros, la sala permite la exposición de piezas de gran formato y su contemplación con adecuada perspectiva.

La concepción arquitectónica de la sala, como la del resto de la Ciudad Grupo Santander, es obra de Kevin Roche, premio Pritzker y uno de los grandes nombres de la arquitectura contemporánea. Para el diseño museográfico se contó con la colaboración de Juan Ariño.

El itinerario de la exposición se plantea como un paseo por la historia del arte desde el siglo XVI hasta nuestros días, dividido en 8 secciones distintas.

Árboles Singulares

En Boadilla pordemos encontrar hasta 5 árboles singulares.

  • Alcornoque de Romanillos. +300 años. Localización: recorriendo 2.2 km por la senda que se abre a mano derecha antes de cruzar el puente sobre el Guadarrama, por la M-513.
  • a
  • Alcornoque de Romanillos II. +350 años. Localización: recorriendo 2.3 km por la senda que se abre a mano derecha antes de cruzar el puente sobre el Guadarrama, por la M-513.
  • b
  • Alcornoque La Corchera. +200 años. Localización: en el Monte de Boadilla, en el valle de la Corchera, cerca de la valla de delimitación.
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  • Sabina “El Enebro”. +220 años. Localización: en el Monte de Boadilla, en el valle de la Zorros, en una masa de encinar junto a un camino.
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  • Pino Piñonero del Puente de Ladrillo. +150 años. Localización: borde derecho de la carretera M-513, próximo a la entrada del Polideportivo municipal de Boadilla del Monte.
  • e

 

 

Bibliografía consultada:

 

 

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Un comentario en “Pueblos de Madrid: Boadilla del Monte

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