Los artistas del Price, Billy Hayden, Tony Grice, las soirées fashionables y el animatógrafo (2 de 5)

Continuamos con la serie de artículos sobre el Teatro Circo Price.

Durante la época en el cual, el Price estaba situado en Recoletos ya abundaban numerosos artistas, como los trapecistas, funámbulos y los payasos, estos últimos eran los más demandados. Pero no sólo de actuaciones circenses vivía el Price, sino también de representaciones teatrales muy breves, como “Los piratas de la Savana”y “El bandido de las montañas de Calabria”. Los toros y los caballos a su vez, eran los animales esenciales del Price durante esa época, aunque posteriormente llegarían los perros amaestrados o los monosabios.

1900, Ensayo de un número acrobático en el Price.jpg
1900, Ensayo de un número acrobático en el Price

En 1877 se realizaron exhibiciones de “fieras y reptiles” y una “gran exposición zoológica”, además de acrobacias como artistas funámbulos, velocipedistas aéreos, equilibristas, gimnastas, juegos icarios y trapecistas.

Cabe destacar que la mayoría de los artistas del Price venían del extranjero, lo que denotaba la importancia del Price y las ganas de sus encargados de buscar la calidad en sus actuaciones.

En 1882, el domador Mr. Humphreys se encargó de un número de “Monstruosos elefantes amaestrados”, y en 1884, M. Seeth se encargo de “su jaula de leones amaestrados y un perro”.

Pero entre los artistas destaca una tipología, los payasos. En el Price pasaron algunos de los mejores del mundo (sin exagerar) como Grice, Grock, Rivel y Ramper, o incluso artistas de gran renombre como Ernesto Mephisto.

El nombre de “payaso” viene del término italiano “pagliaccio”, aunque derivado del francés “paillasse” y literalmente significa “saco de paja”. Nació de la imagen del campesino bufón de las comedias inglesas.

Durante el periodo de Recoletos, el payaso más importante era Billy Hayden, que aparecía ya reseñado en los carteles de 1876, aunque también compartió trabajo con otros payasos importantes como Vvhittone Secche o Bellini Martini.

Ya en 1878, el Price contaba con la presencia del payaso más grande e importante de la historia del circo, Tony Grice. Tanta era su fama, que sus “payasadas” eran conocidas como “toninadas” y se empezó a llamar a los payasos “toninos”.

Tony Grice se llamaba en realidad Joseph Thomas Grice. Nació en Londres, debutando allí en 1852, en el circo Royal con la familia Fillis. Le contrató el empresario sevillano Rafael Díaz para que viniera a España, y Grice se casó con la hija de este, Trinidad. Tony era un hombre muy culto, hablaba inglés, castellano, francés, alemán e italiano, además de chapurrear catalán. Frecuentaba la tertulia de la Librería Francesa, en Barcelona. Durante gran parte de su carrera se negó a viajar a América por trabajo, a pesar de que recibió numerosas y jugosas ofertas. Tony Grice falleció mientras que viajaba a Lisboa desde Madrid, debido a una pulmonía que pilló al asomarse por una de las ventanillas del tren, cuando se preparaba para ir finalmente a América.

Otro de los acontecimientos por excencía del Price eran “las soirées fashionables”. Durante las últimas décadas del siglo XIX se empezó a realizar estos acontecimientos. El circo siempre lo hemos asociado a los niños, pero esto está muy alejado de la realidad. Cuando se terminaba la temporada de ópera, comenzaba la del circo, y las mismas personas con sus flamantes atuendos que pasaban por el Retiro o tomaban un sándwich en Lhardy, asisten ahora al circo a asustarse con sus fieras y a dar gritos por las acrobacias. Todo un fenómeno de la primavera madrileña.

Finalmente destacar la capacidad del Price para innovar y ser referencia. En el circo se presentó el animatógrafo, una forma de proyectar unas imágenes animadas, anterior al cinematógrafo de los hermanos Lumière. De hecho, sólo dos días después de presentarse el animatógrafo en el Price, lo hizo el invento de los Lumière en el local de la carrera de San Jerónimo.

No sería la última vez que el Price emitiría una proyección cinematográfica. Años más tarde se proyecto la popular película de cine mudo, Cabiria. Los derechos costaron 15.000 pesetas. A pesar del elevado precio, el Price obtuvo beneficios y fue un éxito rotundo. Con un precio de 1 peseta la butaca y 50 céntimos la entrada general, era una oferta irresistible. Posteriormente no pudo repetir la experiencia ya que los cines propiamente dichos de la época como Doré, Royalty, Ideal, Cinema España o el Gran Teatro, coparon la compra de los derechos, por lo que el Price no pudo repetir este hecho. Aquí teneis un video sobre cómo funciona el animatógrafo, pulsando aquí.

 

Fuentes imágenes:

  • BNE
  • Pinterest

Fuentes texto:

  • Historias del Circo Price y otros circos de Madrid, Raúl Eguizábal, Ediciones La Librería
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7 comentarios en “Los artistas del Price, Billy Hayden, Tony Grice, las soirées fashionables y el animatógrafo (2 de 5)

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